EL DESAFÍO DE EMPRENDER
NO QUIERO OLVIDARLO
Mágicamente partimos el 14 de febrero, el día del amor, como tienda online, aunque nos constituimos un 10 de Octubre de 2024 como PYME, no sabíamos en ese momento que estábamos construyendo un e.commerce disruptivo, fuera de las reglas tradicionales...un movimiento en definitiva, pues paramos y pudimos ver que había una necesidad insatisfecha, no sólo de accesibilidad, sino que también de escucha y educación relacionada al autocuidado de uno mismo y del medio ambiente...estamos sin quererlo y ahora queriéndolo con toda nuestra fuerza, formando un movimiento que irá tomando cada vez más forma y que tiene que ver con una mirada fresca, mientras vamos construyendo un nuevo modo de vender, comprar y vivir el consumo.
Aunque pueda parecer poco, para mí ha sido un viaje profundo, desafiante y transformador. Lo que partió como un e-commerce enfocado en dar una segunda oportunidad a productos, se volvió algo mucho más grande: una forma de pensar, trabajar y relacionarse con el consumo y con las personas.
Bodega Discount no es sólo precios bajos. Es una propuesta con alma, criterio y ética de triple impacto: social, económico y ambiental.
Después de más de 25 años en el mundo corporativo, tomar la decisión de emprender no fue simple. Pero lo hice con convicción. Y lo que he descubierto en este camino ha sido mucho más valioso que cualquier cargo que alguna vez tuve. Hoy no siento nostalgia por el mundo que dejé, pero sí gratitud. Todo lo aprendido ahí hoy lo aplico desde la máxima: piensa en grande, actúa en pequeño.
Reinventarse después de los 50
Emprender después de los 50 es un acto de valentía. Muchas veces escuché que ya no era edad para empezar algo nuevo, que mejor me quedara donde estaba, que esperara a que se me agotaran las pilas. Pero sentí que aún tenía mucho por hacer. Como alguien me dijo alguna vez: ¡no eres un árbol… muévete!
Emprender no es sólo encontrar algo para vender. Es aprender y reaprender a mirar distinto, tener conversaciones difíciles, negociar, resolver, sostener, aguantar, y por sobre todo, creer.
Es lanzarse con los ojos cerrados, confiando en que cada viento nos trae una nueva posibilidad, aunque a veces parezca tormenta.
Me emociona saber que, al hacerlo, también inspiro. Mujeres, hombres, jóvenes y adultos me escriben: “Si tú pudiste, yo también puedo.”
Eso es un regalo que nunca imaginé recibir.
Aprendizajes desde el alma
No ha sido fácil. Quienes emprenden lo saben: hay días de cansancio, incertidumbre y frustración. Hay clientes que exigen sin empatía, que olvidan que detrás de una tienda hay personas reales. Pero también hay clientes maravillosos, que escriben con cariño, que valoran lo que hacemos y comparten su experiencia con el corazón. Por cada uno de esos mensajes, todo cobra sentido.
Desde mi mirada de coach ontológica, cada experiencia me invita a mirar qué hay detrás. Y he aprendido que incluso en el juicio, podemos elegir la compasión. No todo el mundo sabe lo que cuesta sostener un proyecto que recién empieza.
La otra cara de las negociaciones
Negociar con grandes empresas también ha sido un aprendizaje. Muchas veces me he encontrado con ejecutivos que no logran conectar desde la empatía. La conversación se queda en quién tiene más poder o control, y se pierde la oportunidad de mirar estos proyectos con curiosidad en vez de jerarquía.
Y no es que espere privilegios. Pero duele ver cómo se desperdicia la posibilidad de una conversación más humana y honesta.
Aun así, sigo. Porque lo que hacemos en Bodega Discount tiene raíz y alma. No necesito validación para saber que vale la pena.
Un negocio con corazón familiar
Detrás de esta tienda hay mucho más que una estructura logística —aunque esa base es clave—. Hay amor, familia y una red silenciosa que me sostiene.
Mi hija Carlita, de @el.des.borde, ha sido un pilar. No sólo por su talento en redes, sino por lo que va más allá: me escucha, me ayuda, me impulsa. Me ha enseñado que como madres también podemos dejarnos cuidar. Porque cuando una madre se permite ser cuidada por su hija, no pierde poder, gana humanidad.
Mi hijo Matías, en su adolescencia, me necesitaba cerca. Y esa necesidad suya me hizo mirar hacia adentro y tomar decisiones importantes. Él, sin saberlo, también fue motor de este nuevo ciclo.
Mi madre, a sus 91 años, hoy sana tras una batalla contra el cáncer, cocina cada día para el equipo. Su humor, su energía y cariño hacen que este sueño también sea suyo. Cuando celebramos, brinda con nosotras. Y cuando algo no sale bien, prende su velita (un chiste interno y muy familiar).
Mi hija Almendrita, desde Australia, persevera con pasión, foco y amor por lo que hace. Su resiliencia me inspira. Saber que, aunque estemos lejos, tejemos la misma red de mujeres que crean desde lo profundo, me llena el alma.
Y mi marido… siempre ahí. Apoyando cada paso, cada idea, cada locura.
Él también es parte de esta historia, aunque muchas veces no se vea.
Inspirar, crear, sostener
Bodega Discount es un e-commerce, sí.
Pero también es una invitación a comprar distinto, a vender con propósito, a creer que otra forma de hacer empresa es posible.
Es una invitación a aprender de las nuevas generaciones y a disfrutar el viaje de la mano del equipo humano que hemos formado con mujeres poderosas, aplicando nuestras reglas, desde el respeto, escucha y consideración constante...siempre habrá un minuto y 10 también para parar, tomar un café, hablar de lo que nos mueve y seguir...
Con humanidad, transparencia, belleza y coherencia.
Gracias por llegar hasta acá y quédate, porque esto recién comienza...